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Aqui un artículo muy especial y muy bueno, Gracias Karin y Javier!

El cerebro visto desde la perspectiva de 2 arqueólogos.

Javier González Muñoz. Karin Harzbecher Spezzia.

Especialitas en prehistoria y directores de la excavación arqueológica del yacimiento prehistórico localizado en las calles Reina Amalia 31-33, Lealtad 1-9 y Carretas 46-58 de Barcelona.

Arqueociència Serveis Culturals S.L.

Durante la Brain awareness week, nos pidieron que hiciéramos la asociación de la palabra cerebro con alguna imagen. No lo dudamos ni un segundo, nosotros, arqueólogos de profesión, nos imaginamos inmediatamente los restos óseos de cualquier individuo registrado durante alguna excavación arqueológica.  Claro, estamos hablando de restos óseos y no del cerebro en sí, ya que este tipo de materia orgánica no se conserva con el paso del tiempo.

Aún así, pueden ser muy interesantes los datos que los restos nos pueden aportar para esclarecer un poco nuestro pasado.

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Fuente: González, J.;, Harzbecher, K.; Muñoz, L. Arqueociència SCSL

Este fue el caso de los restos de un individuo infantil que encontramos en el yacimiento prehistórico que excavamos en las calles Reina Amalia 31-33, Lealtad 1-9 y Carretas 46-58 de Barcelona del barrio del Raval de Barcelona durante los años  2008 y 2009.

La imagen de los restos del cráneo remontados nos llamó mucho la atención. ¿Qué le sucedió para que tuviera ese aspecto?

Pero antes de pasar a esclarecer esta pregunta, debemos explicar el contexto en el que fue hallado este individuo infantil.

Durante un año estuvimos excavando un yacimiento arqueológico en pleno corazón de la cuidad de Barcelona. Se trataba de un asentamiento prehistórico a caballo entre el neolítico antiguo y el neolítico medio, en torno al V milenio antes de nuestra era y se localizaron más de 13000 fragmentos de cerámica hecha a mano, fragmentos de útiles de sílex y jaspe, restos de fauna terrestre y marina, entre otros.

Estaba formado por una gran fosa central que interpretamos como una cabaña. A parte de una gran área de hábitat, la cabaña contenía, por ejemplo, un hogar central para cocinar y también para dar luz y calor, varios agujeros de poste, que tenían la función de sujetar algún tipo de cubierta y dos enterramientos infantiles. Así mismo, en torno a la cabaña se hallaban una serie de silos para poder almacenar alimentos, varios hogares y también una sepultura de un individuo adulto. Las  sepulturas de los individuos infantiles pertenecen al periodo del Neolítico antiguo, periodo en el que la cabaña está en su plenitud de uso, y el enterramiento del individuo adulto pertenece al Neolítico medio, último momento de algún tipo de actividad en el área.

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Fuente: González, J.;, Harzbecher, K.. Arqueociència SCSL

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Fuente: González, J.;, Harzbecher, K.. Arqueociència SCSL

Como ya hemos comentado antes, nos llamó mucho la atención la primera sepultura que hallamos. Se trataba de uno de los enterramientos infantiles hallados en el límite de la cabaña.

En una fosa simple excavada en el terreno arcilloso se documentaron los restos de un individuo infantil de una edad estimada entre 1 y 1,5 años. Mediante el estudio de un fragmento de su fémur por medio de AMS (Accelerator mass spectrometry) se pudo datar la al individuo. Los resultados, calibrados, dieron una antigüedad de 4690-4460 BC. Por lo tanto, por su situación, su estratigrafía y su cronología esta sepultura estaba relacionada directamente con la cabaña, lo que nos hizo pensar en una relación simbólica y/o ritual entre ambas estructuras. Su estado de conservación era muy bueno, teniendo en cuenta toda la actividad que se había producido durante casi 7000 años sobre él.

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Fuente: González, J.;, Harzbecher, K.. Arqueociència SCSL

La arqueóloga Laura Muñoz Encinar, que realizó el estudio antropológico de los restos del individuo, nos ayudó a aclarar un poco el misterio sobre el pequeño.

Así pudo detectar que el cuerpo se encontraba depositado de cubito supino con las piernas flexionadas hacia la derecha, su  brazo derecho estaba flexionado sobre el cuerpo hacia la derecha por encima de la cabeza y el izquierdo colocado en posición estirada a lo largo del cuerpo. La cabeza estaba ligeramente inclinada hacia abajo seguramente fruto de la presión del sedimento que lo cubría. Este es el motivo por el cual presenta el cráneo una exagerada deformidad en la parte posterior del cerebro.

Aunque no se pudo establecer el sexo del individuo, si se obtuvieron algunos datos interesantes sobre su posible edad, que se estableció según la caracterización de su dentición y de las medidas de los huesos largos.

En el primer caso, es decir, según la erupción dental, se concretó que pertenecía a una etapa de entre 0,5-2 años aproximadamente, fase que se caracteriza por la lactancia y en la que el riesgo de mortalidad infantil es muy alto, pero no mayor a las etapas anteriores, ya que, y según muchos estudiosos, durante la etapa de lactancia se produce una reducción sutil de la mortalidad infantil, gracias a la protección inmunológica que proporcionaría la leche materna. En este sentido hubiera sido interesante poder valorar el estado alimenticio y de salud de las madres, ya que afecta de manera directa a los lactantes tanto en el aporte alimenticio como en el desarrollo del sistema inmunológico, pero tratándose de un área de hábitat, y no de necrópolis, no contamos con los restos de éstas.

En cuanto al segundo método para detectar la edad del individuo, los huesos largos presentan una estimación de la edad según su longitud, que en este caso eran ligeramente inferiores a la edad estimada según la cronología de erupción dental. Es decir, según la dentición, el individuo contaba con una edad de entre 0,5 y 2 años, pero según su estatura de 76,5cm y teniendo en cuenta factores como el clima y el régimen alimenticio, que pudieron incidir en las velocidades de unión epifisiaria y pudieron ejercer un considerable efecto sobre el proceso de maduración biológica, se tenía que adelantar el rango de edad unos 0,5 años.

Estudiando ampliamente la dentadura del individuo, que suele ser una de las partes del cuerpo que más fácilmente se recupera en las excavaciones arqueológicas, se pudo obtener información sobre su dieta, la higiene oral, indicios de su comportamiento cultural, etc.

En el caso del individuo se pudo observar cierto desgaste por atrición y abrasión en las piezas dentales posteriores que está relacionado con la alimentación típica de poblaciones productoras. Éstas se caracterizan por basar su alimentación en la producción de alimentos derivados de la agricultura, la ganadería, la pesca y la recolección de moluscos.

También se pudieron detectar varias caries, sobre todo en el incisivo superior central derecho. La formación de caries a edades tan tempranas responde a los mismos factores que en edades adultas, es decir responde al consumo de carbohidratos y azúcares. Un factor añadido en los dientes deciduos es el grosor del esmalte que es mucho más fino que el de los dientes permanentes.

El hecho de que un niño tan pequeño tenga caries nos hizo plantearnos algunas hipótesis. Independientemente de la calidad del esmalte de su dentición, seguramente este individuo sufrió un proceso de destete anterior, es decir, el destete normal comenzaría en torno a los 2 y 3 años, pero aquí estaríamos hablando de 1,5 a 2 años, por lo que el individuo llevaría consumiendo alimentos sólidos el tiempo suficiente como para que la nueva alimentación produzca la acumulación de gérmenes necesaria para que se inicie la lesión cariosa. Los motivos de este proceso poden radicar en la presencia de hijos menores que a su vez adelantaran el destete de los mayores. Amamantar a dos hijos a la vez debía ser complicado teniendo en cuenta la situación deficitaria respecto a la alimentación de unas madres generalmente desnutridas.

También se pudo identificar cierta acumulación de sarro. Éste consiste en microorganismos, que son acumulados en la boca, imbricados en una matriz compuesta por las proteínas de la saliva. El desarrollo de sarro dental constituye la primera fase de un proceso patológico, es decir, el sarro que este se instala en las encías, provoca su inflamación y su posterior infección,  que puede desembocar  en el desarrollo de la enfermedad periodontal y la pérdida de soporte óseo que forma el periodonto. La aparición de cálculo dental en edades tan tempranas está directamente relacionada con el tipo de dieta y la higiene buco-dental. Las dietas ricas en carbohidratos son las responsables mayoritariamente de la presencia de sarro dental. Por otra parte es importante también señalar que para que se produzca la solidificación y acumulación de la placa dental es necesario llevar cierto tiempo consumiendo este tipo de alimentación sólida. Este hecho se ha contrastado igualmente por la presencia de desgaste y caries dental en individuos infantiles que forman la muestra.

Lamentablemente no sabemos con exactitud la causa de la muerte de este individuo infantil. Pero suponemos que se trataría de un conjunto de causas, entre las que intervendría sobre todo una mala alimentación y también una cierta descalcificación que se pudo documentar en el hueso frontal. Esta infección pudo  condujo posiblemente a una infección primero en los huesos del cráneo y, tal vez, posteriormente se pudo extender al resto de cuerpo.

Por último y a modo de conclusión, solo resta remarcar que el hallazgo y estado de conservación de este individuo infantil es excepcional. Su relación con la cabaña es directa, es decir, por comparaciones etnográficas y también arqueológicas (culturas ibéricas y romanas), es normal enterrar a individuos infantiles dentro de los hogares o en sus límites, de tal modo que queda reflejada la relación intensa entre los padres y el difunto hijo.

Bibliografía:

Muñoz Encinar, L. (2009). Análisis antropológico de los restos humanos localizados en el yacimiento neolítico de la calle Reina Amalia nº 31-33 (Barcelona). En:  González, J.; Harzbecher, K. Memòria de la intervenció arqueològica als carrers Reina Amàlia 31-33,Lleialtat 1-9 i Carretes 46-58. Barri del Raval, Barcelona. Servei d’Arqueologia de la Generalitat de Catalunya, Barcelona, Inédito.

González, J.; Harzbecher, K. (2009). Memòria de la intervenció arqueològica als carrers Reina Amàlia 31-33,Lleialtat 1-9 i Carretes 46-58. Barri del Raval, Barcelona. Servei d’Arqueologia de la Generalitat de Catalunya, Barcelona, Inédito.

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Kategorie: FeaturedWissenschaft und Gesellschaft

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RSSKommentare (2)

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  1. Salvador sagt:

    halo prima como tas?? oye que padre e interesante esta esto jajajaja wooow te deseo lo mejor y te mando mil besos y abrazos… te mandan saludos papas.. toño y paty

    [Antwort]

  2. Celeste sagt:

    Impresionante labor, felicito a los especialista que llevaron a cabo esta excavación.

    Saludos,

    [Antwort]

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